Inversiones y autopartes tunecinas dentro de la industria automotriz mexicana

¿Sabías que inversiones provenientes de Túnez forman parte de la cadena de suministro de la industria automotriz de México? Aquí encontrarán la forma en la cual se integran dentro de esta actividad manufacturera, la más importante del sector a nivel nacional, además de resaltar las enormes oportunidades comerciales entre ambos países.
La industria automotriz es el principal motor industrial de la economía de México. Según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), este sector contribuye con el 3.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, siendo el primer fabricante de vehículos en América Latina, cuyas unidades se venden principalmente en el mercado estadounidense.
Por lo mismo, esta industria es un gran imán que atrae capital extranjero gracias a su infraestructura y mano de obra calificada, generando casi un millón de empleos directos.
Impulsada en primera instancia por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y ahora por el T-MEC, la industria automotriz mexicana está profundamente integrada a las cadenas de valor de Estados Unidos y Canadá, donde las autopartes cruzan las fronteras en múltiples ocasiones durante el proceso de producción.
A pesar de esta gran dependencia y del impacto negativo que genera la revisión del T-MEC y las reglas de origen sobre este sector, continúan realizándose esfuerzos por mantener su competitividad internacional y adaptarlo a las nuevas exigencias de electromovilidad para atraer más inversiones extranjeras.
Al respecto, encontramos inversiones de origen tunecino dentro del sector automotriz de México, lo cual desafía la narrativa tradicional que asocia al continente africano con economías rudimentarias, con un fuerte carácter agrícola y productor neto de materias primas y recursos naturales.
Si bien las actividades primarias y la industria extractiva continúan dominando gran parte de la escena económica africana, también hay que subrayar que África tiene industrias, algunas de gran calidad y fortaleza, en donde Túnez es el hogar de conglomerados industriales que tienen mucha relevancia a nivel internacional.
Uno de los más reconocidos es Elloumi Group, reconocido como uno de los más importantes de su país y un actor global estratégico de la industria automotriz a nivel mundial, específicamente en lo que respecta al cableado eléctrico.
Nació en 1946 como una empresa de equipos eléctricos, fundada por Mohamed Taoufik Elloumi, quien comenzó instalando líneas eléctricas en Túnez, y con el tiempo se transformó en el grupo industrial y exportador más grande del país. Actualmente, Elloumi Group tiene 30 empresas subsidiarias y emplea a 10 mil personas en todo el mundo, y su facturación supera los 900 millones de euros.
Su negocio principal es la división automotriz (cables y arneses), pero también abarca áreas como la energía, telecomunicaciones, agroindustria (frutas congeladas), banca, bienes raíces y consultoría, por lo que estamos hablando de un conglomerado industrial bastante diversificado.
Ha sabido cómo expandirse a nivel global, consolidándose como un pilar de la industria automotriz en la región del Mediterráneo y más allá. Además de Túnez, tiene fábricas en Marruecos, Serbia, Rumania, Portugal, China, India, Estados Unidos, Alemania y México.
La joya de la corona es COFICAB, líder mundial en diseño y producción de cables eléctricos para automóviles, desde el sistema eléctrico básico de los automóviles hasta los arneses más complejos. Concentra más del 19% del mercado mundial de arneses de cableado automotriz, y tiene alianzas estratégicas y clientes que son gigantes de la industria, como Volkswagen, Peugeot y Chrysler.
Y justamente COFICAB es el principal grupo inversor tunecino en México. El mayor conglomerado industrial del país norteafricano cuenta con tres plantas en México, ubicadas en Durango, Silao, Ciudad Juárez y Pesquería, inauguradas en 2014, 2016, 2018 y 2022, respectivamente, con una inversión de $50 millones de dólares cada una, generando más de 1,400 empleos.
La compañía genera una amplia gama de puestos de trabajo, desde personal técnico y operativo hasta talento especializado, principalmente ingenieros eléctricos, mecánicos e industriales, así como personal de logística, compras, finanzas, recursos humanos y administrativos.
La presencia en México de COFICAB y COFAT – otra empresa de Elloumi Group – está bastante consolidada. Es interesante notar que COFICAB tiene su sede regional para las Américas en Durango, su planta más grande del país, lo que subraya la importancia estratégica que tiene México dentro de sus operaciones globales.
A pesar de que la industria automotriz a nivel mundial enfrenta grandes retos debido a la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, impulsadas por la transición hacia la adopción gradual de motores eléctricos o híbridos en sustitución de los de combustión interna, COFICAB tiene un fuerte enfoque en electrificación, una fuerte apuesta para su futuro.
Un dato clave es que producen su propio cobre libre de oxígeno para asegurar su cadena de suministro y su calidad, fabricado en su planta de Durango. La elección de esta Entidad Federativa de México para construir esta planta no fue al azar, ya que su producción abastece a toda Norteamérica, atendiendo a grandes marcas como Volkswagen y BMW, así como a otros fabricantes de arneses del sector automotriz.
De esta forma, Durango se está convirtiendo en un nuevo “polo industrial automotriz”, atrayendo talento y desarrollando una infraestructura especializada acorde a las nuevas exigencias de la industria a nivel global.
Desde 2014, la inversión acumulada en esta Entidad Federativa asciende a $108 millones de dólares, mientras que en Chihuahua la cifra alcanza los $50 millones de dólares. Su presencia en México también incluye inversiones consolidadas en Guanajuato (Silao) y Nuevo León (Pesquería), plantas que también son clave en su estrategia de proveeduría.
En el marco de las actividades del Mundial de la FIFA 2026, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, acordó la llegada de nuevas inversiones tunecinas en los sectores manufacturero y automotriz, en una reunión con Anis Hajri (Encargado de Negocios de la Embajada de Túnez en Washington) y Jalel Ben Belgacem (Encargado de Asuntos Consulares).
Con sus plantas ubicadas en el norte de México, COFICAB ha ayudado a consolidar la industria automotriz nacional e integrarla con el modelo maquilador del país, bajo el sello del programa IMMEX, lo que le permite importar materias primas y maquinaria sin pagar aranceles e impuestos de inmediato, base legal que hace competitivas a las plantan manufactureras de exportación del país.
En resumen, la operación industrial de COFICAB es consistente con su modelo global para la industria automotriz, y de esta forma, las inversiones y autopartes de origen tunecino en México están bien posicionadas para el futuro de la industria, bajo un enfoque en la electromovilidad con materiales de primera calidad.
El comercio entre México y Túnez sigue siendo pequeño, pero con un alto contenido industrial automotriz, singularidad que exige seguimiento y atención al tratarse de un caso inusual y a contracorriente de las tendencias del continente africano.
De acuerdo con datos del Observatorio de Complejidad Económica, Túnez tiene un superávit comercial de $2.92 millones de dólares con México. Las exportaciones alcanzaron $63.8 millones, mientras que las importaciones totalizaron $60.9, reflejando la posición dominante de Túnez en el comercio bilateral.
En Febrero 2026, las exportaciones de Túnez a Méxicotuvieron un crecimiento interanual de 16.4%, que se explican principalmente por las exportaciones de equipo de protección de bajo voltaje, aceite de oliva puro y textiles para hombres. De 2020 a 2024, las exportaciones mexicanas a Túnez han aumentado 7.61%, según la Cámara Árabe Mexicana de Industria y Comercio.
Por su parte, la Secretaría de Economía destaca que la principal venta de México a Túnez en junio de 2026 fue por concepto de Polímeros de Cloruro de vinilo (PVC) en formas primarias, provenientes principalmente de Baja California, Tamaulipas y el Estado de México.
Como vemos, el norte de México continúa apareciendo como un destino estratégico para el comercio entre México y Túnez, que aún tiene mayor potencial industrial, sobre todo en los sectores agroalimentario, farmacéutico y textil.
Sin duda, es deseable que Túnez se convirtiera en un socio comercial estratégico para México, con un fuerte componente industrial. Sin embargo, este país del Magreb enfrenta restricciones estructurales importantes, como presión fiscal, elevado desempleo (sobre todo en los más jóvenes), limitaciones de infraestructura y la concentración en el turismo, actividad que genera cerca del 60% de su PIB.
Pero precisamente por ello, expandirse en América del Norte (especialmente en México) también representa una gran oportunidad estratégica para las compañías de ese país, como las empresas de Elloumi Group, que resulta un excelente ejemplo, pero también una sencilla excepción, no una tendencia.
México y Túnez pueden estrechar una alianza comercial sólida y fructífera para sus pueblos, pero tendrán que desarrollar la capacidad de que sus líderes empresariales y comerciales concreten negocios estratégicos, más allá de la necesaria cooperación diplomática entre gobiernos.
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