Migrantes africanos en México: el sueño americano con escala forzada

En los últimos años han ingresado a México miles de migrantes provenientes de África, quienes buscan establecerse en los Estados Unidos para tener una mejor vida. Cada vez son más personas de este continente que se arriesgan a realizar esta peligrosa travesía. Es por ello que a continuación se aborda este fenómeno migratorio desde sus orígenes.
A finales de 2018 la opinión pública mexicana se vio atónita ante el ingreso al país, por la frontera sur, de caravanas de migrantes extranjeros, cuyo objetivo es llegar a los Estados Unidos, asumiendo los altos riesgos del camino. La presencia de estos migrantes no resulta novedosa, pero en fechas recientes adquirió una magnitud nunca antes vista, no solo ante la gran cantidad de personas que ingresan a nuestro país, sino también por encontrarnos con una gran diversidad de nacionalidades entre ellas.
En 2019 más de 500 mil migrantes indocumentados ingresaron al país, flujo que representó un incremento de 232% mayor con respecto al año anterior. Muchos de ellos provienen de los países del Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). No obstante, una serie de acontecimientos recientes han provocado que ciudadanos de otros países se trasladen hacia México para intentar cruzar a los Estados Unidos, entre los cuales se cuentan los africanos.
Para indagar en las causas de este éxodo, es preciso comenzar señalando que la migración es un fenómeno complejo de abordar, puesto las motivaciones por las cuales los individuos deciden cambiar su residencia son muy diferentes de una persona a otra, donde intervienen factores de muy diversa índole, los cuales pueden ser de tipo familiar, social, ambiental, político, económico o una combinación de ellos.
En el caso de los africanos, la migración es un aspecto que se encuentra muy arraigado en su ADN y su cultura. Históricamente ha sido un método de supervivencia contra la esclavitud, la colonización y, ahora, contra la pobreza y la violencia en sus lugares de origen. Sin embargo, a partir de mediados de los años ochenta, los africanos comenzaron a abandonar su continente para probar suerte en otras partes del mundo.
Por la cercanía, muchos emigrantes africanos se dirigieron hacia Europa, pero igualmente comenzaron a trasladarse a otras regiones, siendo el continente americano una ruta de escape cada vez más socorrida. Este hecho se produce a contracorriente de los patrones comunes de migración internacional, donde el país de destino pasa de ser uno desarrollado a otro en desarrollo.
La presencia de africanos en América Latina se enmarca en la diáspora africana por el mundo, y cada vez son más los que llegan a nuestra región. Con la llegada al poder de gobiernos denominados progresistas en algunos países sudamericanos comenzó a construirse una legislación favorable a los refugiados. Ecuador y Bolivia dejaron de solicitar visa de entrada a algunos países africanos, mientras que Brasil y Argentina “legalizaron” a decenas de miles de migrantes provenientes de África.
El perfil socioeconómico del migrante africano en América es mejor que el migrante indocumentado promedio, puesto que estamos hablando de gente con más recursos económicos y con un nivel de estudios más alto. La mayoría de ellos arribó en avión a América, sin embargo, hay quienes se llegan a colar como polizones en barcos cargueros y, si sobreviven a esta travesía infrahumana, llegan a un destino que dejan a su suerte.
Estados Unidos siempre ha sido un destino bastante atractivo para los migrantes, por lo que desde hace rato algunos africanos han intentado llegar hasta allá, aunque esta vía resulte más lejana y peligrosa. Pero un nuevo reacomodo geopolítico en Sudamérica ha alterado la dinámica nuevamente.
En Ecuador, el gobierno encabezado por Lenin Moreno retiró las facilidades de ingreso a los refugiados africanos, mientras que en Brasil la llegada a la presidencia del ultraderechista Jair Bolsonaro, aunado a la crisis económica en el país carioca, han impactado negativamente en el bienestar y la seguridad de los migrantes africanos.
El cierre de fronteras en Europa, con el consiguiente incremento de la xenofobia y la implementación de políticas inhumanas en el ámbito del mar Mediterráneo también influyeron en la decisión de los africanos en probar suerte del otro lado del mundo. De esta forma, y tras un largo y penoso trayecto, la ciudad de Tapachula, Chiapas, se ha convertido en el mayor centro de detención de migrantes africanos de América Latina.
El contexto y la situación que los africanos encontraron en México no ha sido amigable ni amistoso. Todo lo contrario. El Estado mexicano no estaba preparado para recibir una gran cantidad de inmigrantes, y menos de África, por lo que este asunto ha rebasado la capacidad de respuesta y atención hacia los visitantes foráneos.
Cientos de ellos terminaron varados en la Estación Migratoria Siglo XXI, a la espera de que les sea emitido un salvoconducto por parte del Instituto Nacional de Migración, documento que les autoriza su tránsito y legal estancia en el país por un periodo de 20 días.
Este engorroso trámite burocrático, la ineficiencia de los funcionarios públicos, su poca sensibilidad hacia los africanos, las frecuentes denuncias de discriminación y las dificultades de comunicación con ellos (muchos no hablan español) han provocado frecuentes desmanes y enfrentamientos con las autoridades migratorias mexicanas y la Guardia Nacional.
Aquí podemos encontrar migrantes de distintos países de África. Hay congoleños, angoleños, cameruneses, nigerianos, eritreos, mauritanos, somalíes, gambianos, mozambiqueños y otros más. Es difícil definir el origen de todos ellos, y aún cuántos son, ya que dentro de este universo de nacionalidades africanas también se encuentran personas que vienen de Cuba y Haití.
Según datos de la Organización Internacional de Migración (OIM), el incremento de migrantes africanos en México fue del 550% entre 2014 y 2019, con 7,552 migrantes africanos según datos oficiales. Esta población sigue siendo minoritaria en comparación con migraciones procedentes de Centroamérica y el Caribe.
Para muchos de ellos el camino ha sido casi infinito, teniendo que recorrer más de 20 mil kilómetros, alrededor de nueve países y sortear muchos obstáculos para llegar a México, muy cerca de su destino final.
Y así, cansados y agotados a consecuencia del largo camino que han recorrido, sin trabajo, dinero ni expectativas, pasan los días y meses en esta calurosa ciudad. Este mismo drama también se da en la otra frontera, al norte de México, donde también se encuentran varados algunos migrantes africanos en las ciudades de Tijuana, Nuevo Laredo, Piedras Negras, Ciudad Juárez y Ciudad Acuña.

Esta ruta migratoria transcontinental es prácticamente desconocida. Desde el punto de vista de las autoridades migratorias mexicanas, la presencia de migrantes africanos es una anomalía, y nadie sabe qué hacer con ellos.
De acuerdo con Jaime Horacio Cinta Cruz, investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, las personas migrantes de África tienen una especie de ventaja en su relación con las autoridades migratorias: o bien sus países de origen no tienen representación diplomática en México, o bien sus propios gobiernos no los reconocen. En cualquiera de los dos escenarios no pueden ser deportados.
Además, el costo de devolverlos es demasiado alto. En 2019, solo 10 ciudadanos procedentes de África fueron devueltos, originarios de Costa de Marfil, Egipto, Lesoto, Marruecos, Nigeria y Togo.
También existe la opción de pedir asilo, trámite que se realiza ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). No obstante, en 2019 apenas 1,317 migrantes africanos solicitaron asilo. La mayoría de los migrantes africanos no consideran esta alternativa porque temen que esto puede implicar perder la opción de solicitar protección en Estados Unidos o Canadá.
Estamos hablando de una situación muy compleja e inédita para el país, por lo que se requiere de una amplia respuesta de solidaridad y apoyo a los migrantes desde todos los sectores de la sociedad mexicana (incluido el gobierno), así como la búsqueda de soluciones creativas.
Sin embargo, en México, las caravanas de migrantes han recibido una indiferencia generalizada por parte de la población, situación que facilita que el gobierno mexicano emprenda medidas policiacas, mientras que al mismo tiempo en Estados Unidos se alimenta más el espíritu xenofóbico y antiinmigrante.
Afortunadamente existen honrosas excepciones. En todas las ciudades fronterizas diversas Asociaciones Civiles y congregaciones religiosas han ayudado a los africanos con techo y comida mientras intentan obtener un pase humanitario que les permita ingresar a los Estados unidos, pero la espera es larga, y es común que los migrantes se desesperen y se marchen.
En 2016 se otorgaron 14 mil 471 oficios de salida a migrantes extranjeros, algunos africanos incluidos, pero miles más hacen enormes filas para ser recibidos por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados unidos en las garitas de Mexicali y Tijuana.
El contexto político actual de los Estados unidos no ayuda. Con la puesta en marcha del plan Remain in Mexico y la amenaza latente de imposición de aranceles a productos mexicanos si el país no reduce el flujo migratorio y las solicitudes de asilo a Norteamérica han puesto al gobierno mexicano entre la espada y la pared, y al final, han cedido a las presiones de los estadounidenses. Esto explica la concentración de migrantes en nuestras ciudades fronterizas, resultando un panorama gris para los inmigrantes africanos.
No obstante lo anterior, muchos africanos insisten en llegar a los Estados Unidos. Un punto a su favor es que tienen menos probabilidad de ser deportados, a diferencia de los cubanos, haitianos y centroamericanos, pero son más las desventajas.
En muchos de ellos no hay precedentes de familiares en Estados Unidos, por lo que ignoran los obstáculos a los que se exponen, por lo que la probabilidad de caer en redes de trata de personas, del crimen organizado o los cárteles de las drogas es alta.
Por todo lo anterior, la opción más sensata para los migrantes africanos es que se queden en México, aunque su posible integración al país no será fácil ni exenta de problemas. Al respecto, el activista Wilner Metelus planteó al presidente Andrés Manuel López Obrador otorgarles la residencia permanente y la nacionalidad mexicana a los africanos varados.
En muchas ocasiones el presidente se ha señalado que para atacar el problema migratorio se requiere transformar las condiciones sociales de los lugares de origen de los migrantes, aunque esta estrategia lleva tiempo, y se necesita ayuda de manera urgente.
Incluso en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se menciona que varios programas gubernamentales que originalmente fueron diseñados para los mexicanos podrían beneficiar también a los migrantes extranjeros para que éstos sean partícipes del desarrollo económico del país, tales como Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y emplearlos en la construcción del Tren Maya, para que de esta forma México se convierta en un país hospitalario y tierra de asilo.
Lamentablemente, y como ya vimos, en la práctica todo esto es letra muerta. Por humanidad, no se debería dejar a su suerte a los migrantes, independientemente de su procedencia. En el caso de los africanos su número aún no es muy alto, por lo que tomando en cuenta su perfil, lejos de estorbar aportarían mucho a las empresas y a la economía del país.
Pero muchos de ellos no quieren permanecer aquí, ya que aseguran que en México se trata mejor a un perro que a un migrante. Esta afirmación es muy preocupante, ya que coloca a México como una nación despreocupada, egoísta e insensible.
La situación de la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula se salió de control a finales de 2019, dado que había gente que llevaba detenida algunos meses. La presión internacional sobre México aumentó considerablemente cuando un grupo de cameruneses decidió huir por la vía marítima en una lancha, travesía que concluyó en naufragio y tragedia en las costas de Oaxaca.
Hasta entonces entregaron las primeras tarjetas de residentes permanentes a los migrantes africanos. Ninguno quiso quedarse, y viajaron hasta Ciudad Acuña, Coahuila, que tomó el lugar de Tapachula de ser el centro del tránsito africano hacia Estados Unidos.
Muchos lo consiguieron. Pero desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump el asunto volvió a complicarse. Tras la orden ejecutiva de cancelar todas las solicitudes de asilo y del cierre de la aplicación CBP One (que permitía realizar citas de asilo y conectar a los migrantes con sus familias), miles de africanos se quedaron nuevamente en el limbo, en las ciudades fronterizas mexicanas, en el norte y en el sur.
Además, Trump revivió Remain in Mexico, e impuso una normativa llamada Título 42, que permite al gobierno estadounidense expulsar a los migrantes sin una evaluación de asilo, sobre la base de una laguna jurídica establecida en los tiempos de la pandemia de COVID-19.
Pese a que la presidenta Claudia Shienbaum aseguró que no aceptará a migrantes solicitantes de asilo en Estados Unidos, México sí les proporcionará ayuda y asistencia humanitaria, afirmación que se presta a muchas interpretaciones.
La realidad es que muchos ciudadanos africanos continúan llegando a México, lo cual agrava la crisis fronteriza con Estados Unidos. Según cifras de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a fines de 2024 la cantidad de migrantes africanos indocumentados ascendía a 46,288 personas.
Como resultado, la ciudad de Tapachula, Chiapas, ya tiene establecida su propia comunidad de migrantes africanos, quienes incluso organizaron una Asamblea para protestar por las violaciones a sus Derechos Humanos por parte de la Guardia Nacional.
En un reportaje publicado por el diario estadounidense Los Angeles Times, recoge algunos testimonios de migrantes africanos sobre su estadía en la ciudad de Tapachula. Basta con leer o escuchar sus declaraciones para dimensionar lo mal que lo están pasando:
“Estamos hartos. Nadie de nosotros quiere estar aquí, en este miserable lugar” Diop Abou, 33, Mauritania. “
Los migrantes sufren mucho, es muy difícil estar aquí” Kumba Nsakala Miguelita, 32, República del Congo.
“No queremos estar en México. No nos sentimos seguros aquí. No hablamos el idioma”. Isaac Junior, 28, Camerún.
La situación desesperada de los migrantes africanos en México debe cambiar lo antes posible, sin esperar nada de los Estados Unidos ni permitir que continúen dictando las acciones a seguir. En todo caso, la nación mexicana debe procurar que la estancia de los africanos en nuestro país sea lo más grata posible.
En correspondencia, también se requiere que los africanos cooperen para evitar enfrentamientos con los mexicanos y que se sientan la necesidad de retribuir lo bueno que reciban. Si quieren ser mexicanos, nadie debe negarles la nacionalidad. Y si deciden continuar a los Estados Unidos, nadie debe detenerlos.
Cuando llegan en otras circunstancias y contextos, muchos mexicanos arropan y aceptan a los extranjeros, sobre todo en ambientes festivos y de celebración. Pero cuando intentan ganarse la vida y vivir seguros, son despreciados, humillados y discriminados.
Esta especie de racismo selectivo o discriminación diferenciada desgraciadamente es un fenómeno más común de lo que parece en nuestro país, que de formas sutiles, aplica prejuicios y estereotipos en función de características como el poder adquisitivo, el color de piel, origen étnico, nacionalidad y acento, condicionando el acceso a derechos y oportunidades y perpetuando dinámicas de exclusión social.
Probablemente los migrantes africanos en México hubieran preferido no salir nunca de sus países de origen, pero las condiciones en África los han traído a nuestra patria. Nunca ha habido tantos refugiados en países pobres como ahora. Habría que vivir lo que están viviendo ellos para comprender su comportamiento y sus decisiones.
Vale la pena preguntarnos: ¿qué haríamos nosotros en el lugar de ellos? Mientras tanto, el tan ansiado sueño americano permanece detenido en una garita o estación migratoria fronteriza de México, lejos de su tierra.
Discover more from Tlilxayac
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
